Si buscamos la seguridad en lo que por naturaleza es inseguro, vivimos una decepción tras otra; el coche que funcionaba bien de repente se avería, hay amigos que salen de nuestra vida, y personas muy queridas que abandonan para siempre este mundo. Para que estos embates no lastren la existencia con dolor e insatisfacción, debemos acostumbrarnos a vivir, sin ningún vínculo enfermizo. Debemos aprender a amar a las personas y las cosas por lo que son en cada momento y lugar.. No podemos pretender que una madre viva para siempre, pero si está con nosotros podemos disfrutar de su compañía aquí y ahora, porque el mañana es incierto, y lo único de que disponemos es el presente.