¿Han oído eso de soñar pesadillas?
He oído a mi dulce vida, hablar de un futuro
sin mi presencia, y una carretera sin destino a su sonrisa.
Hablábamos de familia, y vinieron las pesadillas.
Ella habló de una vida con hijos, cada una en su respectiva doble vía.
Que dolor sentí, un estruendo en el pecho,
que diseca este amor, lo acaba desde adentro, como planta regada de veneno.
Así, profundamente, mi suerte
se revela: soy esclava de la espina,
de la sangre, de la herida.
Lloro, canto, sueño, vivo
en una pesadilla. La mía es s muy real,
te invito a vivirla.