UN POETA, UNA POETA
Una poeta, un poeta pueden sufrir mucho
y mucho rato, tanto como cualquiera,
pero disponen del consuelo o la salida
de poner por escrito el sufrimiento,
de incluso hacerlo rimar.
Recorren caminos recién pintados,
orillas recientemente amanecidas
o que parecen aún en trámite de consolidarse,
son a veces islas errantes,
en un domicilio en la esquina
que, por las noches, se agranda
y vuelve a agrandarse a la hora en que
apagamos la televisión.
Gaspar Jover Polo