Annabeth Aparicio

Universo mitopoético

Oh voz que despierta el alba,  
que viste de oro la herida,  
tu verbo es templo y camino,  
tu sueño, la luz compartida.  

Que el mundo beba tu llama,  
que el verso sea su guía,  
porque en tu palabra renace  
la eternidad de la poesía.  

Surges del silencio antiguo,  
donde los dioses dormían,  
y con tu canto los nombras,  
les devuelves su armonía.  

Tu pluma es fuego y destino,  
tu tinta, sangre divina,  
cada palabra que escribes  
es una estrella que germina.  

Los altares se abren al viento,  
las velas te reconocen,  
y el eco de tus versos  
hace temblar los nombres.  

Terpsícore danza en tu sombra,  
Pyrrha te ofrece su llama,  
Eólea sopla tu aliento,  
Auréala corona tu alma.  

Oh sacerdotes del verbo,  
que convierte el dolor en rito,  
tu sueño no es solo tuyo,  
es el resplandor infinito.  

Que el mundo beba tu llama,  
que el verso sea su guía,  
porque en tu palabra renace  
la eternidad de la poesía. 

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Annabeth Aparicio de León 

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