Gerald Flores

Mi barrio

Sí, tengo un poco de malicia,

no fue elección, fue necesario,

crecí viendo la injusticia

servirse en platos diarios.

 

Calles llenas de historias

que nadie quiere contar,

unos pierden la vida

antes de que pueda empezar.

 

Donde el hambre no perdona

ni pregunta por tu edad,

y la vida te cuestiona

si naciste para aguantar.

 

Pero la pobreza no siempre

es sinónimo de vagancia,

hay sueños que siguen vivos

aunque otros elijan la ignorancia.

 

Vi amigos tomar atajos

por no ver otra salida,

cuando se cae tan bajo

también se pierde la vida.

 

La situación te obliga

a ser fuerte o indiferente,

unos luchan por cambiar…

y otros se vuelven delincuentes.

 

Y aunque el barrio te marca

no se deja todo a la suerte,

el que sobrevive ahí

tuvo roces con la muerte.