La muerte del final de los días, a caído del cielo, los suelos teñidos de sangre, hicieron incierta la frontera con el infierno, hoy ya la vida desaloja lo eterno, fingiendo cordura tras el cansancio.
Esmeralda rubí, que pintas de rojo y verde los cielos, desencarna la siguiente carta, que la vida removerse espera, hoy ya en el silencio funerario, que el mundo adopto por orgullo, escupen su desprecio, los ángeles, envidiando a los demonios, la sucia salud que la corrupción les otorga entre los suelos, esmera en un esfuerzo inútil de la vida en los infiernos.
Corrompe la oscuridad, la luz de las almas!, corrompe el infierno con bondad!, que la carne se pudre igual, con sangre de luz, que con veneno, hoy la vida pare abominaciones, porque el demonio violo su alma y robo su corazón con un beso amargo, adiós Dios, hoy la muerte te encarnará, hoy amanece la luz dormida, hoy despierta la oscuridad.