Pude haberle dicho que moría
por un beso,
por un abrazo,
por un te quiero de sus labios;
pude decirle que le quiero,
que deseo verle a diario,
que ya no bastaba con sólo verle en sueños.
Yo pude haberle dicho tanto:
pero no pasó.
Me callé hasta el último momento.
Maldita cobardía
que enreda mis palabras
y hace que me trague cualquier sentimiento.
Maldito destino,
que nunca pudo unirnos.
Maldito tiempo
en este que vivimos,
mismo que me hace verle con alguien más
y no conmigo.