Debo confesar que me dolió que no te costara nada perderme.
La forma en la que me soltaste...
Como si nunca hubiera significado nada algo para ti.
Siempre escucho que dicen que, si alguien te ama, vuelve a buscarte,
pero no estoy seguro si podría volver a intentar algo contigo.
Pero aún así, aquí estoy, guardando mi distancia, dejándote ser feliz.
Me hice ilusiones,
sobre todo con el potencial que creí que teníamos juntos;
tanto, que cuando te fuiste sentí que te llevaste mi capacidad de imaginarme con alguien más.
Aquel viernes, me fui, con el corazón en las manos,
apretándolo tan fuerte, para evitar que siguiera latiendo por ti.
Y aun así... no fue tan malo después de todo.
Se que te quise,
y me gusta creer que tú también me quisiste.
Ya no me importa el final, porque,
en el fondo, realmente disfrute lo que vivimos.
Al final, no te guardo rencor,
porque ya te conocía,
ya sabia en lo que me metía...
sabia que quizá no querías algo serio conmigo,
y aun así,
decidí entregarme por completo a ti.
Eres el error más hermoso que cometí
y del que nunca me arrepentiré.