Sin buscarte,
sin saber que te necesitaba,
tu voz me sonó a hogar.
Dos silencios se reconocieron
antes de hablar.
Dos almas que al mirarse
compartían confidencialidad.
Había en vos algo tan mío,
que no necesitaba nombre
para tener sentido.
Tan extraño como cierto.
Tan suave como intenso.
Tan espontáneo como natural.
Tan tuyo… tan mío.
No sé si me iré,
ni si podré quedarme cerca.
No sé si fuiste destino o desvío,
pero fuiste belleza
Fuiste verdad.
Fuiste mi verso sin final.