Hay algo en tu presencia, incluso cuando no estás, que me desarma de una forma muy simple y muy real, me haces sentir especial, sí, pero no desde algo bonito, sino como una marca que se queda, como si hubieras tocado una parte de mí que ya no quiere esconderse otra vez.
Tus palabras no se sienten como aire ni como algo pasajero, se sienten más bien como una pequeña grieta que se abre en mí y deja entrar algo distinto, algo que no sé explicar del todo, pero que poco a poco cambia cómo me siento, cómo pienso, cómo te espero.
Desde ahí ya no soy el mismo, hay cosas que ahora me importan más, silencios que pesan distinto, momentos en los que me descubro pensándote sin darme cuenta, no es algo exagerado, es más bien constante, como si te hubieras quedado en un lugar al que vuelvo sin querer.
Y aunque a veces no entiendo bien qué es todo esto, no quiero alejarme. Porque dentro de ese cambio, incluso con lo raro que se siente, hay algo tuyo que se volvió parte de mí.