SIN QUERER TE ENCONTRÉ Y PARA SIEMPRE ME ENAMORÉ (versión 2)
Sin querer te encontré, como se encuentra la luz después de un largo invierno, como quien abre una puerta y descubre que detrás lo esperaba el destino.
No buscaba nada, y, sin embargo, tu mirada me detuvo, tu voz acomodó mis silencios, y tu presencia llenó un espacio que nunca supe que me faltaba.
Te encontré sin querer, pero desde ese instante todo en mí quiso quedarse:
Mis manos aprendieron tu nombre, mi pecho reconoció tu calma, y mis sueños comenzaron a pronunciarte como si ya fueras parte de ellos.
Y fue ahí, amor, en ese latido inesperado, cuando entendí que ya no había regreso:
Tu sonrisa sería mi rumbo, tu piel mi deseo, y tu abrazo, mi única verdad.
Porque desde que llegaste, lo que siento dejó de ser pasajero:
Tu risa me enciende, tu cercanía me desarma, y tu amor me hace eterno.
Hoy lo digo sin miedo, sin dudas, sin pausa:
Sin querer te encontré, y para siempre me enamoré.
De tu forma de mirarme, de tu manera de existir, de la magia dulce con la que llegaste a mi vida para quedarte.