He decidido que hoy mis pies no tocarán el suelo de la lógica,
prefiero ser el loco que cabalga hacia el sol sin pedir permiso,
rompiendo las cadenas de esta realidad tan gélida y metódica,
para buscar en el viento el secreto de mi propio paraíso.
Si el mundo dice \"detente\", yo le grito a la vida \"acelera\",
porque el tiempo es un ladrón que se esconde en los relojes de arena,
y prefiero morir intentando alcanzar una eterna primavera,
que vivir encadenado a una cordura que me llena de pena.
Mira al horizonte, donde los gigantes se disfrazan de madera,
no son molinos, son los miedos que intentan frenar tu camino
Saca el valor de tu pecho y levanta por fin tu bandera,
que nadie más que tú sea el dueño de tu propio destino.
Bebe del cáliz de la risa, deja que el llanto se lo lleve el mar,
corre descalzo por los campos donde la libertad todavía respira,
que el único pecado en esta tierra sea el pecado de no intentar,
y la única cárcel sea el silencio de quien por miedo siempre mentira.
No dejes que te cuenten cómo termina una vieja canción,
escríbela tú con el fuego que llevas guardado en la mirada.
Sé la tormenta, sé el trueno, sé el latido de tu propia rebelión,
antes de que la noche se vuelva eterna y no quede ya nada.
Vuela tan alto que el cielo te pida perdón por ser tan pequeño,
brinda con los astros por cada herida que te enseñó a ganar.
Porque al final del viaje, solo nos queda el valor de nuestro sueño,
y el viento que nos empuja, siempre libre, a volver a empezar.