Cómo decirte
que tus pasos resuenan,
son aullidos de mi memoria,
que tu voz se quebró en la noche
bajo el rugido de un relámpago suicida,
que tus manos besan alambiques extraños
y se refugian en un torrente de aguas presurosas.
Y si pregunto...
¿hoy habrán pájaros domesticados en la entrada de tu puerta?
Tus vigías musicales se despacharon
un poco antes de las horas del alba
¿Harás sonar el estampido de las esperas?