Hace un mes que ya no estás,
sigo ensimismada mirando los días pasar
estoy sentanda frente a tu altar
tu esencia está pegada a mi piel.
Dime cómo, mujer, ¿Cómo logro soltarte?
yo te alejé y me retiré sin más
por ti nunca dejé de rezar.
Mis rodillas sangran a chorros
y mi pecho vacío
está lleno de melancolía,
en cada rincón escucho tu preciosa voz.
¿Es esta mi condena por no saber amar?
es tan preciosa, dolorosa
imaginarte, rosa.
Qué mujer hermosa,
que delirio ya no pertenecer a tu río,
ni a tu frío, ni a tu martirio.
Oh, tus benditos ojos,
tan hechizada me dejaste
me siento tan enferma de ti,
te olvidaré, lo haré, preciosa mujer.