Te miro y me desvanezco,
desintegras mi postura que
considéré inquebrantable.
Doblegas mis fuerzas internas
por el deseo generado de
completo mirarte.
Miento al intentar permanecer
en la trampa que inconscientemente
no me permite evitarte.
La química no engaña,
transpiran los poros de mi cuerpo
por tan solo olerte y acercarte.
La atracción de lo que veo,
me lleva a admirarte y mi
mente se rinde y cede a amarte.
Siento la yema de tus dedos
deslizarse en mi silueta
que me convierte en tu marioneta.
Rendida por mi apetencia
vencida una vez más,
me entrego a tu apariencia.
Saciando los sentidos
de mi cuerpo enardecido
por el anhelo de nuevamente
Ceder al Amorđź’—
contigo.