Las leyendas no son olvidadas
por el tiempo, se recuerdan de
forma retorcida, con fallas en
el contexto histórico, pero ahí
están sin ser un polvo del pasado.
Gritan sus nombres incluso
estando muertos, pidiendo
a voz rota y quebrada, una
venganza sangrienta por ellos,
los que están caídos en batalla.
Queriendo usar sus espadas
para cortar el odio del humano,
alzando una bandera de paz,
que los haga regresar al mar,
su gran y pequeño hogar.
¿Cuántas cartas fueron escritas
y nunca fueron enviadas? Nadie
sabe la respuesta a esa pregunta,
porque esas cartas llenas… no fueron
tocadas, ni siquiera abiertas.