En vidrio roto canta la certeza,
y en cada filo late un mundo incierto;
la luz se vuelve sombra en su pureza,
y el ojo jura fiel lo que está muerto.
La forma engaña al pulso que la nombra,
pues toda imagen sueña lo que mira;
la mente, alquimista, trueca la sombra,
y en falsa ley su fe secreta gira.
¿Es ver tocar la entraña de lo cierto,
o alzar castillos sobre el aire herido?
La verdad tiembla, espectro siempre abierto,
cuando el pensar la encierra en lo fingido.
Así, en la luz que el juicio nos revela,
mentimos ver la faz que el ser desvela.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026