Cruzo la calle con prisa solo para llegar a tiempo a tu puerta, siento el latido en el pecho y la emoción de tenerte cerca.
Me gusta como acomodas tu cabello mientras me cuentas de tu día, escucharte hablar es lo que me llena de paz y de energía.
Nos sentamos juntos a compartir ese café que tanto nos gusta, la vida se siente sencilla a tu lado, sin ninguna pregunta.
Miras el reloj, pero te quedas un rato más porque te sientes bien, y yo te miro en silencio agradeciendo que estas aquí también.
Caminamos despacio por la acera viendo a la gente pasar, me aprietas la mano fuerte y me invitas a otro lugar.
Me dices que te hace feliz cada detalle y cada momento, y yo te respondo con un beso que detiene todo el tiempo.
Un apretón de manos nos lleva hasta el café; el amor fluye con sinceridad dentro del margen de la vida...