Robotín

Desprogramé mi obsolescencia

Quisieron adjudicarse la exclusividad

de mis piezas para poner precio

a mis horas cuando me fallara

la ilusión.

Me integraron el turbo para venderme

después sus componentes antiestrés.

Me diseñaron insomne para

impedirme soñar, con materiales

pesados para que no pudiera alzar

el vuelo, con aleaciones delicadas

para que me viera abocado

a la pobreza energética.

Pretendieron acoplarme a su inteligencia

artificial para dirigir mis pensamientos.

Pero engrasando austeramente

mis sistemas psicomotrices,

burlé el desgaste de mis componentes

y ahora me paso sus estrategias

publicitarias y sus guerras comerciales

por el forro de la válvula de escape.

Soy como la sirena que se estremecía

con su propio canto, pero a diferencia

de ella, no permito que las rémoras

emocionales me arrastren al fondo,

y un cielo gris jamás le restará

color a mi jardín.

Como el elefante agotado de vivir,

yo decidiré cuando ha llegado

la hora de caminar hasta el desguace,

no cuando ellos quieran cambiar

mi sensor por uno de titanio.

Mi combustible es la pasión y mi

receptor de luz incombustible.

Mi luna me desarma cuando me sonríe

y al volver a armarme, me sobran

cuatro tornillos y sigo funcionando

sin perder prestaciones.

Mis perrobots ralentizan mi oxidación

cada vez que se destrozan el rabo

por acompañarme monte arriba.

Engañé a mi obsolescencia programada

y yo decidiré cuando inutilizarme.