DE PIE FRENTE A LA ENCRUCIJADA
Al final, abandoné la ruta ordinaria
y tomé otra dirección cualquiera
nunca antes recorrida, elegí una al azar
para no dar explicaciones al volver a casa, lo decidí
en ese mismo momento y ya sin miedo, pero
muy fatigado de seguir un orden,
de decir cosas parecidas un momento
y otro momento y ya cerca de la extenuación,
o lo que es peor, de reemprender los planes consabidos.
Podía dirigirme hacia el norte, hacia el centro,
solo di unos pasos en la dirección distinta
de la habitual y ya me sentí avanzar con más garbo,
como más ligero, como un hombre que carece de futuro
o que lo acaba de desperdiciar.
Tal vez, vendrían otras rupturas radicales
en los siguientes días y semanas,
aunque esta primera vez me pareció una oportunidad decisiva.
para iniciar muchas nuevas empresas,
o quizás para perderme en el desierto
si se me daba la oportunidad.
Gaspar Jover Polo