Qué le ha hecho usted señora
a éste loco corazón,
que en este vate está ahora
latiendo con gran pasión...
Por el deseo ferviente
de escuchar pronto su voz,
la que de un modo inconsciente
sin querer lo cautivó.
Qué le ha hecho usted a mi alma
que inquietante viene y va,
como una loca sin calma
y con ansias de escapar...
Rumbo a su encuentro, señora;
la tuve que sujetar
y explicarle por ahora
que la debe de esperar.
Qué le ha hecho usted al poeta
que no para de pensar,
y por ello escribe y crea
éste poema al pasar...
Con todo su sentimiento,
su ilusión y tanto más,
dígame usted, qué le ha hecho
pues me intriga de verdad!
Luis A.Prieto
30/06/2010
19:58 hs.
Bs. As.
Arg.
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