Eres linda cuando duermes.
Eres tierna cuando no sonríes.
Y eres de temer…
cuando no preguntas.
Tu miedo alrededor
susurra tinieblas.
Tus dedos pellizcan sombras de duendes,
duendes que cuentan historias
donde tu mente se pierde
y se hunde sin regreso.
Pasitos sobre piedra
se escuchan en la casa,
donde viven los momentos de ayer
y asesinan el tiempo del hoy.
Y es mirarte…
mirarte y entender
cómo todo esto
desvanece la belleza de tu piel.