Espero que jamás puedas olvidarme.
Que mi nombre se quede grabado en tu cabeza,
y que el apodo que me pusiste se te atore en la garganta,
como una palabra que necesitas gritar, pero que no puedes decir.
Que incluso tragar saliva te arda cada vez que intentes convencerte de que nunca significó nada.
Espero que todo lo que llegues a amar te recuerde un poco a mí.
Que en los momentos más simples, sin querer...
aparezca mi nombre en tu mente.
Y que, si tu mamá llega a mencionar nuestras salidas, lo que no fuimos
sientas ese golpe, que no te deje estar en paz.
Rezo para que mis recuerdos, mi presencia, hayan pintado tu vida;
y que, cuando intentes borrarme, solo consigas esparcirme más.
Espero que jamás puedas olvidarme.
Espero que te pase exactamente lo mismo que a mí.