Diego Pantoja

INVENTARIO DE AUSENCIAS

Marqué tu número como quien

abre una ventana vieja

para ver si todavía duele el aire.

Atendiste al tercer timbre

con esa voz que antes me desarmaba

como se desarma una ciudad en lluvia.

Dije hola sin temblor,

sin el nudo de otras veces,

y me sorprendí a mí misma

siendo simplemente alguien

que llama un martes por la noche.

Me contaste de ella

con cuidado de cirujano,

midiendo cada sílaba

como si yo fuera a sangrar.

No sangré.

Te pregunté su nombre

y lo dije en voz alta,

lo mastiqué despacio,

y era apenas una palabra,

no una herida.

Entonces entendí

que el amor no se va de golpe

sino que un día

simplemente

ya no está

cuando uno va a buscarlo.

Me despedí sin drama,

sin el peso de los finales,

como quien cierra una novela

que estuvo buena

pero ya se terminó.

Y lo más extraño, lo más tuyo,

fue que temblaste tú.