Conforme empino a aderezarme de deidades,
Suelo, acudir al sueño,
Que susurrando tosco y suave,
Me ha prometido, un fulguroso redorar eterno.
El fin del ocaso,
Mitiga el estio,
Y consuela, atenuando al splin,
Mientras, extiendo mis brazos...
Y recurro a supuesto sin fin,
Donde,
\"...no hay ausencia para el dulce a mismo\".
Y, no hay razón de las fieras,
Que me acudan a un airado festín.
Conforme soy un seductor de las estrellas,
Creo repetir este mismo burdo afán,
Y siniestrado frente a sus destellos,
Sueño sonreír, tan elegante, como atarván.