A veces la vida también tiene aeropuertos.
Mi vida ya sea por destino , por circunstancias y por elección me lleva a la inestabilidad geográfica temporal.
Lugares de paso donde uno no solo cambia de destino,
sino también de mirada.
Hoy estoy aquí, entre salidas y llegadas,
con la sensación de cerrar un año extraño…
difícil en momentos, revelador en otros.
Dejo atrás personas que amo,
pedazos de historia,
instantes que me han marcado.
Pero también siento algo necesario., la llamada de ir a buscarme,
de reencontrarme con mi propio ser.
Antes de volver al trabajo,
me regalo unos días de silencio en un pequeño pueblo andaluz.
Un paréntesis para respirar,
para escucharme,
para recordar quién soy cuando todo se calma.
Porque a veces marcharse un poco
no es huir.
Es volver a casa por dentro.
💜