Luis Rayo

LA VOZ DE LA CONSTANCIA (soneto)

El esfuerzo se fragua en el cimiento,

las horas saltarinas son despojo,

cargando el sol en un ocaso rojo

al son de un canto, melodioso y lento.

 

Lo heroico se navega junto al viento

en combate, valentía y arrojo;

podrán pasar las nubes que recojo

en el templo sagrado del talento.

 

La vida brota en luz, siempre tan libre,

no nace del vacío de la nada;

cumplir es la virtud que nos encanta.

 

Deja que el pulso de las aves vibre

en la tierra de nácar, bien labrada,

donde al fin la constancia, firme, canta.