El esfuerzo se fragua en el cimiento,
las horas saltarinas son despojo,
cargando el sol en un ocaso rojo
al son de un canto, melodioso y lento.
Lo heroico se navega junto al viento
en combate, valentía y arrojo;
podrán pasar las nubes que recojo
en el templo sagrado del talento.
La vida brota en luz, siempre tan libre,
no nace del vacío de la nada;
cumplir es la virtud que nos encanta.
Deja que el pulso de las aves vibre
en la tierra de nácar, bien labrada,
donde al fin la constancia, firme, canta.