A un suspiro de ti
Augustinos · Cuerva · Candela
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Me faltó el aire justo
cuando rozaba el tuyo.
No fue distancia, fue ese miedo quieto
que ató mi pulso // al borde del orgullo.
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El espacio entre tu boca
y el comienzo del beso
se hizo más ancho que los mares todos
y más pequeño // que cualquier exceso.
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La lengua se quedó en su casa, el pecho se hizo cárcel, y el suspiro, ese viajero sin pasaporte, murió en la aduana de la mandíbula.
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A un suspiro de ti, y ese suspiro
no pudo ser.
Solo quedó el ahogo de saber
que tu aliento // nunca fue mío, ni ayer.
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Epílogo
Un suspiro no mide kilómetros. Mide cobardías. A un suspiro de ti no cuenta una distancia física, sino el pequeño abismo que el miedo excava entre un deseo y un gesto. Esa fracción de segundo donde el corazón decide si se lanza o se guarda. Y decidió guardarse. Porque a veces la orilla está más lejos cuando se está junto al mar que cuando se mira de lejos. El agua casi moja los pies, pero la mano no se atreve. Y así, suspiro a suspiro, se nos va la vida sin cruzar ese espacio ridículo que lo habría cambiado todo. Este poema es el acta de esa condena: estar a un soplo, y no tener aliento para darlo.
Autor: Augusto Cuerva Candela
País: España, Madrid
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