O. B.

Todo lo que casi fuimos

No me es fácil dejarte ir.

Cada día,
cada tarde,
cada noche…

me han costado tanto.

¿Qué gano extrañándote,
si sé
que nunca vas a volver?

Tú casi me amaste,

y ese “casi”
lo llevo clavado en el pecho
todos los días.

Había algo en tu voz
que sonaba
a un lugar seguro para mí…

hasta que dejó de serlo.

Tú casi apareciste frente a mí.

Casi te quedabas conmigo.

Casi te sostuve
de la forma
en que siempre quise hacerlo.

Casi fuiste completamente mía.

Y ahora ese “casi”
me atormenta
en mis momentos de quietud,

entrelazándose
con las palabras que no te dije

junto con las acciones
que nunca tuve oportunidad de hacer.

Casi eres un fantasma…

uno que todavía
no he podido enterrar.

Porque a veces siento
que no extraño lo que fuimos…

sino todo
lo que casi
llegamos a ser.