No me es fácil dejarte ir.
Cada día, cada tarde, cada noche me han costado tanto...
¿Qué ganó extrañándote, si se que nunca vas a volver?
Tu casi me amaste, y ese \"casi\" lo llevo clavado en el pecho todos los días.
Había algo en tu voz qué sonaba a un lugar seguro para mi... Hasta que dejo de serlo.
Tu casi apareciste frente a mi.
Casi te quedabas conmigo.
Casi te sostuve de la forma que siempre quise.
Casi fuiste completamente mía.
Y ahora ese \"casi\" me atormenta en mis momentos de quietud,
Entrelazándose con las palabras que no te dije y las acciones que no tuve oportunidad de hacer.
Casi eres un fantasma... Uno que aún no he podido enterrar.
Porque aveces siento que no extraño lo que fuimos...
Sino todo lo que casi llegamos a ser.