Mira, yo no sé,
pero esto se parece demasiado a sobrevivir.
El viento,
las horas que no avanzan,
la duda pegada en la lengua.
Los árboles, el tiempo,
esta presión de existir.
Salir como pretexto.
Cuan extraño me siento,
me persigue una vejez prematura.
Hoy o mañana:
la lluvia,
o la luz si acaso,
o esta oscuridad que insiste.
La sensación que ya no llega,
ni con fuerza,
ni con deseo.
¿Quién va a responder todo esto?
Yo no sé…
no voy a estar para saberlo.