José Pablo Bejarano Paredes

Efímero amor

I

Amor, tú fuiste el faro de mi vida,

la curva de mi boca al sonreír,

mi motivo más grande de existir

y, a veces, mi ilusión triste y suicida…

 

Aún pueblas mis sueños sutilmente

con tus labios mullidos de doncella,

con tu brillo perfecto de centella

y tus ojos de ocaso incandescente.

 

Tu rostro celestial que fue la aurora

en mis noches bañadas de penumbra

es aún el fulgor que me enamora,

 

y aquel límpido amor sin mortandad

(oh mi efímera luz que ya no alumbra)

es mi sueño muriendo en soledad.

 

II

Te obsequié, corazón alabastrino,

el cielo y su costumbre de brillar,

como el viento regala para el mar

un volcán pasajero y azulino…

 

Ya entendí que el idilio caducó,

ya el sol de soledad cubre mi cielo,

ya te he dado el adiós con mi pañuelo

y he enterrado el ensueño que murió,

 

para dejar de hacerte vanos cultos

y asediarte al decir: “Amor, extraño

tus besos e inclusive tus insultos,

 

extraño nuestras tardes resguardadas

por un amor con ínfulas de antaño,

cuando estaban las manos enlazadas.\"

 

III

Transitamos un largo protocolo

para experimentar un corto amor

que al morir dejó lluvias de dolor

en este corazón que vive solo.

 

Solo puedo asumir que ya perdí

tu encanto fascinante de mujer,

que todo se ha perdido en el ayer

y que jamás has de volver a mí.

 

Aunque tú encontrarás otro aposento

siempre voy a buscarte aquí a mi lado

llorando por tu amor, con sentimiento,

 

y aunque ya no seremos la pareja

que camina hacia el tiempo insospechado,

te veré en el cristal que me refleja.

 

IV

Fue tan inmaculado nuestro amor

que borró mi tristeza sepulcral,

que llegó como un viento celestial

a disipar mi tétrico dolor...

 

Y aunque nuestro romance fue precario,

me brindó regocijo en plenitud,

me dio de hermosos días un alud

y febreros en todo el calendario.

 

Por eso, resignado, me hago fuerte

y logro comprender tu fantasía

más allá del amor y de la muerte,

 

por eso para ya no lastimarte,

aunque me cubra la melancolía,

te diré que he dejado de adorarte.

2012