Hola, necesito que hagas algo por mi, por favor.
Necesito que me ayudes a dejarte ir...
Deja de aparecer en mis sueños, haz qué tu risa deje de enloquecerme y que tu nombre deje de tener el poder de romperme el ánimo.
Porque no se en que momento te volviste tan parte de mi, que desprenderme de ti duele como si me desprendieran algo propio.
Ya no estas, y aun así sigues en todo, en mis días, en mis noches, en el instante en que mi mente deja de estar ocupada
Y aparece tu rostro precioso, solo para recordarme tu ausencia, que me pesa más que cualquier otra cosa.
Sabes... Tal vez no necesite qué hagas algo por mi, soy yo el que tiene que aprender a soltarte, aunque eso signifique qué ya no volveras.
Porque al final no se trata de que desaparezcas de mi vida, ni de borrarte de mi mente...
Si no, simplemente, de que me dejes de doler.