Ella paciente
me desvelo las penas
los ojos
el corazón,
en tantas madrugadas
su voz casi invisible
seguía preguntando:
¿cuándo fue eso?
¿por qué no lo gritaste?
¿nadie te ayudó?
Y yo,
cómo embrujado
por sus ojos de pájaro triste
fui desmenuzando
una por una
las intrincadas
situaciones
de mi vida fútil;
sus palabras sazonadas
sus preguntas sutiles
sus caricias sensibles
sus besos apacibles;
ella y todo lo que es
pudo
desenmarañar
hasta los dolores
que creía inexistentes,
ella solita
logró curarme el alma.
¿Cómo no amar a esa mujer?