Caminando entre valles y verdes mesetas, donde el Sol pinta mundos de luz y arrebol, tu recuerdo me guía como a los poetas, dibujando tu rostro en cada rastro de sol. Eres tu la alegría que el campo interpreta.
Tan bella, tan dulce, de luz tan radiante, que envidian las flores tu forma de ser; un brillo divino, de paz desbordante, que enciende los cielos en cada amanecer, haciendo que el tiempo se vuelva un instante.
Como fluye el río buscando su orilla, así fluye el amor que te tengo, mujer; mi pecho te guarda, tu esencia me auxilia, y en el ambiete tierno de nuestro querer, mi vida ante tu alma siempre se arrodilla.
!Ayyyyyyyyyy, mi alma, te ama y te adora! lo gritan las cumbres, lo sabe la flor; eres tú mi refugio, mi paz, mi señora, la dueña absoluta de todo mi honor, la luz que mis noches más tristes devora.
Bajo el cielo magnífico, que el Sol nos hereda, mi vida se entrega con todo el fervor; mientras quede montaña y el río suceda, te daré con mi canto lo mejor del amor, pues solo en tu abrazo mi mundo se queda.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
01-05-2026