No puedes cambiar a la gente que te rodea. Pero sí puedes cambiar a la gente que mantienes cerca. Y tal vez duela aceptarlo. Pero no puedes obligarlos a amarte como es debido. No puedes enseñarles a valorar lo que siempre tuvieron. No puedes hacer que alguien entienda el daño que causa si nunca quiso afrontarlo. Y puedes amar a alguien con toda tu alma... pero no puedes vivir destrozándote intentando cambiar a alguien que no quiere cambiar. Alguien que no tiene interés en ser más consciente. Más presente. Más humano.
Como si tu amor pudiera abrirles los ojos. Y tal vez no puedas
cambiar quiénes son. Pero puedes elegir quién tiene acceso a ti. Quién entra. Quién se queda. Quién merece tu energía. Quién nunca llega a tocar esa parte de ti que tanto costó reconstruir. Porque alejarte no significa que hayas fracasado. Significa que finalmente comprendiste que no todos merecen estar tan cerca de ti.