rafaahijones

Y aquí sigo

Ayer me puse a llorar,
con la noche por testigo,
y en cada lágrima amarga
se alargaba mi suspiro.

Cada gota era un segundo
que dolía más que el frío,
y el tiempo, lento y oscuro,
se volvía un infinito.

Y en ese instante preciso,
tu recuerdo me encontraba,
como un soplo de aire fresco
que mi corazón anhelaba.

Te busqué en cada silencio,
en el abismo del olvido,
y al final estabas siempre
rozando todos mis sentidos.

Y aquí sigo, a la deriva,
pero me niego a sucumbir,
porque incluso en las cenizas
vuelve el fuego a revivir.