racsonando

¡Simón, el niño de barro!

Simón, el niño de barro,

Simoncito, el más pequeño…

(tac… tac…)

carita de fiesta al pulso

pintada a prisa en el pueblo.

Sombrero alto —prestado—,

ropita colgando al hueso,

clic… clac…

zapatos que dicen brillo

porque lo ordena el maestro.

Trae flores —pobres—,

(tin… tin…)

para las damas del pueblo,

y un cuaderno entre las manos:

surco… surco…

—arado de tierra y verso—.

Dirá poemas sencillos,

de pan, de polvo, de viento…

(shhh…)

pero le apagan la boca.

Simón, el niño de barro,

Simoncito, el más pequeño…

(no… no…)

no dijo casi palabra:

intervino el gobierno.

(tum… tum…)

sellaron su voz de arcilla,

(tac… tac…)

archivaron sus cuadernos,

(ras… ras…)

le borraron la memoria línea por línea…

en silencio.

Camina en calles heladas,

bufanda apretando el cuello,

un maletín de recuerdos

golpea… golpea…

contra el pecho.

Llegó temprano a la escuela:

cuaderno limpio

—sin suelo—,

cuadrículas bien derechas…

(tic… tic… tic…)

y un costal vacío de versos.

Simón, el niño de barro,

Simoncito, el más pequeño…

(seco… seco…)

aprende a escribir sin tierra…

Aprende a escribir su tierra:

arado en mano

—letra y pueblo—,

Simón, el niño de barro,

Simoncito… el más pequeño.

(tac… tac…)

no dicta el surco el cuaderno:

lo dicta el pulso del suelo. 

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.