Rasga la noche cálida un acordeón
precedido de un milenario uepajé;
grito jubiloso que brota del corazón
en madrugadas de alborozo y de relaje
Se esparce por las calles una algarabía
de gentes que vienen de otras partes;
se integran al nativo radiantes de alegría,
contagiados del bullicio de este arte
Ya viene el desfile de las bellas piloneras
flameando en sus faldas la cadencia innata
de un jolgorio tradicional que en primavera
refleja el sentir gozoso de la tierra vallenata
Ya se empieza a escuchar en las casetas del parque,
los cuatro aires diamantinos de esta música nativa
La gente en sus palcos disfrutan de los remarques
de cada nota entonada por cada acordeón emotiva
Se escucha por allá un paseo magistralmente ejecutado,
entre tanto por acá, ruge un merengue con ritmo divertido
Suena enseguida acullá un cadencioso son inspirado,
finalizando la faena con una alegre puya de tenaz recorrido
Pronto se irá la primavera con sus flores coloridas,
también los visitantes viajarán a sus respectivos países,
llevando en su corazón la experiencia de sus vidas,
tal vez pensando en un futuro echar aquí sus raíces
Valledupar, tierra de acordeones y de grandes juglares,
que ofrece a los visitantes la calidez de sus nativos
Todo el que pisa con nobleza estos hermosos lugares,
se quiere quedar para siempre en este ambiente festivo.