Sumérgeme en la nube de tus sueños arcanos,
que en ella los destellos de tu blanca sonrisa,
revelan los enigmas que describen lejanos
espacios que recorre tu mirada imprecisa.
Dios sabe lo que haría si estuviera en mis manos,
para que te llegara como la leve brisa
el soplo solidario de millones de hermanos
que como tú mantienen el candor por divisa.
Y que en una alborada de algún día cualquiera,
en un feérico mundo despertarte pudiera
y cumpla tus anhelos la varita del hada;
que a veces es bonito buscar en la quimera
ese rayo «perenne» que ilumine siquiera
las sombras que te invaden sin dejarte ver nada.