Jesús Ángel.

Aunque suene fuerte o no sea de buen ver.

 

 

Mientras los animales usan el temor para enfrentar el peligro o huir de sus presas, y así evitar ser devorados,

 

el ser humano ha de enfrentarlo y aceptarlo para no terminar siendo alimentado por él.

 

Y así, al comprender el miedo y sus motivos, hay dos que nos acercan más al fin de trayecto,a la línea de meta existencial:

 

la pérdida grave de la salud o la propia muerte.

 

Ante ambas, como parte necesaria de todo proceso doloroso, solo queda una cosa:

 

la aceptación.

 

Y aun así, en muchos casos de enfermedad grave, puede llegar a sentirse que una muerte digna es preferible...

 

a una vida sostenida en el sufrimiento o en la imposibilidad de ser o de hacer.

 

Y aunque esto suene fuerte o no sea de buen ver, si ese momento ha de llegar…

 

que se cierre el telón, y dejar, simplemente, de estar y de ser:

 

para no terminar siendo devorados por aquello que nunca debió ser.