Pequeño cuerpo gris,
sin brillo que reclame nada,
apenas un borde en la rama
para que todo el fulgor
se le fuera a la garganta.
Un pecho mínimo
donde caben
las voces de un bosque entero
y ruidos del mundo
que nadie quiso guardar.
Toma del aire lo que cae,
lo pule en silencio,
lo devuelve como nuevo
y, aun así,
duele reconocerlo.
Cenzontle,
memoria con alas,
archivista del aire,
coro encerrado en un solo cuerpo.
Cenzontle,
cuando cantas, ordenas el mundo,
y todo lo disperso
encuentra su sitio.
Vives entre orillas,
entre el recuerdo y la palabra,
entre lo dicho
y lo que nunca pronunciamos.
Tu canto abre tardes antiguas,
convoca rostros perdidos,
y en una nota
escucho mi propia voz
cuando aún no sabía mentirme.
Cenzontle,
memoria con alas,
archivista del aire,
coro encerrado en un solo cuerpo.
Cenzontle,
cuando cantas, ordenas el mundo,
y todo lo disperso
encuentra su sitio.
Quien te escucha
no oye un pájaro…
oye la multitud que llevas dentro.
Cenzontle
memoria con alas.