Venus Maritza Hernandez

El verso niño y yo

Pinté las emociones con tempera,

y enmarqué a las letras de un poeta olvidado.

Besé a una canción del ayer...

 

Vestí a un verso niño con ropa de marinero.  

El infante versito, esta feliz. 

Danzaría entre olas, su música platónica.

Mientras la voz de su hermana; la prosa elegante, 

ostentaría el más grande cauce de frases petulantes.

 

El verso niño sonrió a la ternura

de una imagen lejana y presente.

El verso niño reprochó al tiempo, que fuese

tan rápido en su palpitar universal.

 

Conversando con él,

Le pedí una foto de su lírico pasado,

el cual estaba muy cerca de unos juegos de mesa.

Habia un cofre pletórico de objetos pasados.

Una cometa, un trompo, un caballo de madera,

y una bicicleta montañera.

 

En un rincón del cofre se amontonaron,

los tímidos recuerdos que al verme retrocedieron.

Estaban temerosos de ver el futuro,

Y de saber que en el futuro serían reemplazadas,

por otras memorias menos usadas.

 

Venus Maritza Hernández