Dios en la boca del hambre
Dios,
si estás,
¿por qué el pan se parte solo
y nadie lo recoge?
Te he buscado en el fondo del plato vacío,
en la silla que ya no espera,
en el silencio que mastica mi nombre.
Nada.
Solo el eco de mi voz
rebotando contra el techo,
como una piedra que cae
en un pozo sin agua.
Dios,
¿dónde guardas lo que nos quitaste?
¿En qué bolsillo cabe el hambre
cuando ya no cabe el cuerpo?
He visto al mundo doblarse,
como un animal cansado de rezar.
Y yo,
con las manos abiertas,
esperando algo que no llega.
Pero sigo aquí,
Dios,
no porque crea,
sino porque caer también es una forma
de buscarte.
© Liora Nelly Cevallos