Como el artista destaca
a sus obras más selectas,
estampándoles su firma
en donde todos la vean,
y algún detalle secreto
que realce su belleza.
Asi Dios dejó en tu boca
ese mágico diastema
que ilumina tu sonrisa
con fulgor de mil estrellas;
y para que nadie dude
cual es su obra más perfecta
la ha autografiado orgulloso
con un lunar en tu pierna.
En tus ojos infinitos
dejó ventanas abiertas
para entrar al paraíso
que tu mirada refleja;
puso en tu piel el perfume
de jazmines y gardenias,
y en el cáliz de tu boca
un manantial de agua fresca
con sabores de ambrosía
y con dulzura de néctar.
Solo basta con mirarte
para perder la cabeza,
para adquirir la locura
que la razón enajena,
para hacer que el corazón
pueda latir con más fuerza,
para sentir en el alma
la gloria de tu belleza.