Adónde nos lleva el sino
cuando se baje el telón;
dó se queda el corazón
cuán se acaba el camino;
cuán nos lastima ese espino,
esa enorme indecisión,
esa duda, esa razón,
esos golpes del destino;
somos polvo enamorado,
somos gotas de ese mar
o ese simple ser mortal;
somos cenizas del hado,
carne, huesos; no hay penar:
sólo un recuerdo banal...