Alberto Escobar

Esta vez no

 

 

 

La luz no se apagó, el martes,
otra vez, efeméride luctuosa,
un año, el primer año, y no,
no se repitió, no quiso alguien,
celebrar tan magno evento,
no lo consideró necesario, y sí
quiso que se recordara, tvs, radios,
recordaban la unicidad del suceso,
ese de repente tan extenso que negó
lo más preciado, la luz, sin luz
no somos nadie, me dije ese día,
medio día a oscuras —a excepción
de que la luz del sol no se contagió—,
y nunca tan extenso el deseo de luz
que todos los apagados tuvimos. 
No se volvió a apagar y lo temía
porque —hablando con Alicia, quien
me permitió recordarlo, cuarenta
y uno ese día, cuarenta y dos el martes—
se me ocurrió que algo quisiera \"festejar
tan insólito acontecimiento\" apagando 
todas las luces de este mundo, a modo
de reflexión sobre lo que malhacemos,
perpetramos, con nuestra agresividad
descontrolada, con nuestros malnacidos
arrebatos de egocentrismo o diosismo
—a elegir—, cada año, la misma fecha,
veintiocho de abril, a ver si se nos tuerce
por obra del logos ese impulso suicida,
autolesivo, que no sé de dónde nos nace. 
Pues eso, que este año, el martes pasado,
la luz no se apagó. Menos mal.