gaspar jover polo

EL VISITADOR

EL VISITADOR

 

Las visitas a casa de las hermanas Font

un día se volvieron cada vez más informales,

más asiduas y también algo más ordinarias,

y yo era un cadáver que acudía gustoso

aunque sin un plan de acción determinado,

sin voluntad, yo me acercaba tal como era,

a la carrera. Y recorría la distancia

que me separaba del prado, y luego, el prado

mismo, y llamaba a su puerta y tal vez la arañaba

como un loco nocturno, desprovisto

de cualquier atractivo, tal vez como un perro,

y al momento siguiente, ya estaba sentado a su vera,

contemplando a las dos como un perro

perdido, confiado y también confundido.

Y las hermanas Font, tan hermosas, tan pulcras

tan interesantes, tan cultas aceptaban abrirme

la puerta con un gesto forzado. Se apiadaban

de mí un largo rato.

 

Gaspar Jover Polo