Qué locura este sentimiento,
y sobre todo tan moderno.
No sé ni cómo llamarlo
es tan extraño
y tan real.
La tecnología se conectó con el corazón
y creó estas anomalías.
Si el corazón pudiese hablar,
sería más normal.
Quién diría que hoy es posible enamorarse
a kilómetros de distancia,
sentir y crear tanto cariño
sin la fusión bioquímica
entre tus labios y sus labios,
que aún no sucede.
El doctor del amor antiguo,
llámese intensidad del corazón,
viene hoy a hablarte
de planes de vida contigo,
de cuándo verse,
en unos meses.
La forja del amor ya se oxidó.
Y hoy,
San Valentín lleva el amor
como cartero por los cielos.