LA PAUSA QUE SANA
Afuera, todo vuela,
Todo es ruido:
ira, gritos, prisa.
Todos corren por ganar,
por tener la razón,
por sentirse bien.
Las palabras van y vienen
como hojas atrapadas por el viento.
El silencio no existe.
Y nadie nota que, a veces,
lo más humano,
es saber cuándo callar.
Callar no es rendirse.
Es escuchar lo que el ruido esconde:
la fragilidad,
el temblor del otro,
la verdad que no necesita gritar.
— LMML