Errante es mi mirada
cuando creo poseerme,
y debajo de éstos árboles
siento que la vida se me ilumina más.
Vamos por el camino
ignorando lo que fue
y lo que vendrá,
y al mirar el cielo
la sensación es desnuda
al igual que la libertad.
Todo lo queremos, pero nada somos.
El lenguaje no me sirve
para traducir
lo que mi alma me quiere decir.
Los caminos erran
y se dividen en infinitas realidades,
aquí y allá la historia
es siempre la misma
repitiéndose eternamente.
Voy por el camino deseando ser otro,
y a cada instante veo
con los ojos
con los que la naturaleza me dotó.
Amar es mirar con el alma.
Resuenan en nosotros
ecos de otras historias,
eternas fantasías de misteriosos sueños
y lejanos vientos
que hablan a tráves de nosotros
múltiples lenguas.